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5.14.2014

Selectiva

Para el proyecto me piden que sea crítica, que sintetice, que sea selectiva. ¿Qué es lo más conveniente? ¿Qué destacar? ¿A qué darle mayor peso? ¿Qué tiene más relevancia? Aprender a ser crítica... Aprender a ser selectiva... Como en la vida misma, y no es tarea fácil.

Es algo que he ido -y de hecho: estoy- aprendiendo más que nunca este año (...) Retén lo válido a tu lado, apártate de lo que menos te conviene -Nota mental: mantra-. Pero claro, a veces este tipo de decisiones se vuelven duras, supongo que entenderéis que no estoy hablando de algo tan banal como debatirse entre usar o no una laca -Ojalá fuera tan simple-. Voz en off: ¿Qué me conviene? Es verdaderamente complejo porque en esencia las cosas nunca nos vienen dadas en tonalidades blancas o negras. Pero el caso es que al final, cuando sientes que algo te rasca un poco y que, desafortunadamente, te vuelve a rascar -aclaración: a pesar de haber metido diversos parches-, las fibras ya sensibilizadas por segundas acaban naturalmente resentidas, y ya ni hablemos sobre cómo pueden acabar si se deja la puerta abierta a un posible tercer 'rascadito': las fibras sangran. Entonces no queda otra, hay que poner en práctica el inequívoco balance: ¿Me suma? ¿O me resta?


Ser crítica, ser selectiva. Una caca, pero en principio en esta vida nuestra no queda más remedio.



4.10.2013

Días gafes

De verdad, creo que alguien me ha gafado. Antes de ayer tenía una práctica a la que debía de ir sí o sí y para variar salí de casa camino a la universidad con la hora pegada al culo -sí, ya lo sé, culpa mía, pero como he dicho alguna vez, creo que soy adicta a la adrenalina que me proporciona hacerlo todo a la última hora-. Y cuando por fin estoy subiendo al autobús (..) voy a pasar la tarjeta por el sensor y piiipiiiipiiii, se enciende el maldito piloto en rojo acompañado de ese pitido horripilante en señal de: ¡Oye bonita, los 30 días de pago te finiquitaron ayer!. Bien, ¡co-jo-nu-do!

Pero bueno, tras discutir con el conductor, porque encima no llevaba ni un puñetero céntimo encima (...en fin...), acabó mirándome con cara de  'pasa anda, pasa (...)' y así fue. El caso es que conseguí llegar a tiempo a la práctica, la cual fue una chuminá como un piano de cola, pero al final de la clase, cuando ya pensaba que mi día no podía ir a peor... -JAJAJA ¡Pero qué ingenua!- cuando voy a bajarme de la tarima después de entregarle mi práctica en cuestión al profesor, giro sobre mis talones, me resbalo, y me pego la gran hostia padre delante de todos mis compañeros y profesor incluido. 


Quizá no fue exactamente así, pero creo que se capta la situación.

Sin lugar a dudas, creo que lo archivaré como uno de los momentos más absurdos y bochornosos de mi época universitaria.
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Y aunque el martes no fue tan abusivo en ese sentido, aseguro que me tiré de 9 a.m. a 12 p.m. dando el callo. Quedándome sin vida propia. :'(

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Esta mañana necesitaba escanear unos ejercicios con relativa urgencia, pero fui con calma (...) porque total en casa tienen una super-mega multifunción, pero claaaaroooo (...), yo ya no recordaba que la semana seguía siendo la misma: la semana gafe de mierda. Entonces como era de esperar la máquina decidió no funcionar -ya sabéis cómo de guasona a veces decide ser la tecnología ¬¬- así que me tuve que bajar a una tienda. Y teniendo en cuenta que cerca de casa hay como unas 4 o 5 papelerías, ¿sabéis a cuál fui?, ¡¿sabéis a cuál fui?! ¡¡¡Sííííííííí!!! A la que me tuvieron esperando 3/4 de hora para escanear una cara de un folio y enviarlo por correo con éxito.


Estoy desolada. Aún es miércoles...