8.26.2015

Wake me up when september... comes!!!

¿Cómo os va el veranito? A mí demasiado bien... La verdad es que tan bien que da miedo. ¡Años hacía que no me sentía tan relajada!. He terraceado, salido hasta horas intempestivas, leído (lo que he querido y más), visto series y pelis -inciso rápido para recomendaros: modern family (serie) y 'Hotarubi no mori e', 'La teoría del todo', 'Insidious 1 y 2', 'Black mirror - White Christmas' y '10.000 km' (pelis)- , piscineado, tapeado, jugado, engordado (fuck), etc, etc. Sólo me ha faltado beber leche de coco con pajita (y en algún lugar tropical) y broncearme a lomos de un escandaloso yate, pero vamos, que para lo que son mis posibilidades (más bien modestas... tirando a irrisorias) no me puedo quejar.

Aunque aún me queda algún fin de semana playero, lo cierto es que septiembre se presenta a la vuelta de la esquina y con él lo que es para mí: la gran incertidumbre vital (chan chan cháaaan). Básicamente no sé que va a ser de mi vida (una vez más). Antes tenía una linde a seguir relativamente bien definida, pero ahora vuelvo a situarme frente a un campo abierto. Vivimos en una época de incertidumbres e inestabilidades, así que levanto la manita como una pringada afectada más: hi.

Por otra parte, el noveno mes de este año también está marcado con la llegada de mi vigésimo quinto cumpleaños, es decir, el cuarto de siglo a la chepa a las espaldas. Me haré mayor, el ser adulto y respetado que... blablabla, ¿a quién le interesa esto? ¡Vayamos a lo importante! Porque ya he medio-pensado en mi wishlist de cumpleaños que, aunque no es para nada definitiva, ahí está, rondándome la chilostra. Así que, hágase la luz:


Cada año (más o menos) suelo gastar un bolso básico, discreto y negro. Bien, pues éste ya he caído totalmente in love. ¿La culpa? Zara web. Es el que veis ahí arriba y lo que tiene de cuqui lo tiene de caro si tenemos en cuenta el material, pero me gusta demasiado y no sé si voy a ser capaz de dejarlo escapar (más bien no).

Otra cosa que lleva atrayéndome eones (pero eones) son las famosas botas Dr. Martens. Me gusta negras  y acharoladas. Tienen pinta de confortables y cómodas para caminar. Y aunque me molan, lo cierto es que hay varias cuestiones que me inquietan: ¿Me quedarán bien? ¿Me resultarán un soberano coñazo a la hora de calzármelas? Si las cojo de charol, ¿se me cascarán en un abrir y cerrar de ojos? ¿Pesarán más de lo que aparentan? ¿¿¿Me ayudáis??? 

Por último, tengo ganas de una falda denim retro de botones. Aunque ya empiezan a estar más vistas que el tebeo y que probablemente cuando pase a un vestidor con una de ellas no me vea nada  favorecida (debido a su forma de campana), en mi mente está. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, así que iré probando.




muaks


7.29.2015

Nostalgia

Era feliz. Uno nunca se da cuenta de cuándo es feliz. Me pregunté por qué la asimilación de un sentimiento tan benévolo nos encuentra siempre poco preparados, despistados, tanto que sólo conocemos la nostalgia de la felicidad o su espera perpetua.

Margaret Mazzantini



Por fin comienzan mis vacaciones, he estado sin ordenador y sin ordenador voy a seguir. La verdad es que necesito uno nuevo, el que tengo está hecho un auténtico cascajo. Quiere jubilarse, lo necesita, cualquier día me dejará tirada, pero de verdad verdadera. Ha estado dándome disgustitos últimamente, sí... Y bueno, eso, que me retiro a la costa (¿a que dicho así suena como muy chic?), necesito morenearme urgentemente. El blanco (nuclear) de mis piernas sigue dando vergüenza ajena, parezco Copito. L-o n-e-c-e-s-i-t-o.

Para no variar he estado retocando la estética del blog, mucho moneo y poco contenido. Sí, lo siento, soy un desastre. Para colmo he perdido la pista de algunos de vuestros blogs, así que a medida que me vayáis dejando comentarios podré volver a seguiros la pista. Podría ser una cutre-estrategia de mi parte para conseguir firmas, pero no, es que soy así, un poco manazas.

:-) muaks


6.10.2015

Paternalismos a mí no, gracias #yatengopelos

La verdad es que llevo escribiendo y borrando muchas entradas, lo que escribo no acaba de convencerme y acabo optando por ahorrarle al mundo mis insustancialidades (sí, me gusta inventarme las palabras). Vamos, que le doy a cerrar y adiós muy buenas, pero esta vez voy a intentar hacer latente mi nueva queja. Así que allá voy con mi dramaqueenismo (traducción: memitis aguda) del momento (e inserte aquí el sonido del redoble de tambor):

Odio los consejos que no he pedido.

Hala, ya está. Pues sí, los odio, de hecho, todo el mundo los odia ¿verdad? Así que ya sabéis a qué tipo de consejos me refiero: a esos que ni te importan o que ni si quiera -y aún haciendo un acto de apertura mental extraordinario- van a servirte si los sigues and you know it (repito y traduzco: y lo sabes). ¿Por qué? Pues porque ya eres un adulto. Un adulto con pelos desde hace años, y los años te convierten en un ser capaz de razonar (o eso aprendí en la facultad de psicología, que el lóbulo-prefrontal pasados los 21 años madurar, madura, palabrita). O en otras palabras, que de forma natural te llevan a ser capaz de tomar tus propias decisiones y además con cierto criterio y lógica.

Pero el hecho es que siempre tendrás al lado en algún momento de tu vida a alguien con complejo de padre/madre frustrado, de aleccionador/a empedernido/a o de consejos-vendo-que-para-mí-no-tengo dispuesto/a a porculearte darte la monserga ante todo por tu bien. Porque esa es una de sus grandes frases célebres, 'A ver, entiéndeme.. si yo te lo digo/comentaba por tu bien' (es de las más reconocibles, ¡así que cuidado!). Aunque también tenéis la de... 'Pues no es por fastidiarte, ni nada, pero creo que deberías...' Ainssss, los condicionales, ¡todo un clásico! 


El caso es que tú (si consigues controlarte) asientes tal que: Ajam, ajam.
Pero... por tu cabeza...


Es que joder, da mucha pereza.

Supongo que lo entenderéis bien porque, ¿quién no ha sufrido en sus propias carnes alguna vez paternalismos gratuitos? ¿Por qué esa necesidad imperiosa en algunos? (Bueno, algunas ideas se me ocurren, pero ese debate lo dejamos para otro día, o para los comentarios, como ustedes gusten). ¿Qué edad se supone que hay que cumplir para que nadie venga ya a chochearte?

5.18.2015

Ay, si me toca...









...arrasaba.

Ains, si es que ser caprichosa y pobre siempre ha sido una putada mala combinación, pero quería compartir mis 'me he enamorado' del momento. 

Ah, y si alguna/o de vosotros se siente identificada/a, que eche un ojo al siguiente spot ;-)

3.17.2015

Algunos caprichos saciados

Tiempo atrás comentaba que tenía una lista de objetos de deseo entre ceja y ceja pero el hecho es que algunos han llegado a mi vida por el camino (el camino de esa entrada a esta otra). Yeah, soy una muhé de lo más afortunada. Algunos de ellos han sido:


¡Oh, sí! Llevaba tiempo detrás de unas gafas rayban de estilo aviator (si me apuráis desde mis 16 años). Así que sin comerlo ni beberlo estas preciosas han llegado a mi vida. Ese rollito 'poli' que dan me gusta mucho. La elegí como las que veis en la imagen: moldura dorada y cristales de espejo en azul, sin embargo me gustan en muchos otros formatos (pero había que elegir y teniendo la cara cuasifantasmagórica mejor unas con color).


Es curioso, pero hacen un efecto de 'buenorrez' sobre su portador/a inmediato.

Otro capricho que tenía era un cómic manga gatuno (sí, hay una pequeña friki en mí, para qué negarlo a estas alturas). Cuando era peque disfruté mogollón de los de Garfield y cuando me enteré de que Konami Kanata (creadora del 'Dulce hogar de Chi') había sacado uno llamado 'La abuela y su gato gordo', y que existían críticas hacia él que insinuaban (descaradamente) que era la versión japonesa de Garfi, me dije... Oh, my cat. ¡Quiero disfrutar de eso!

En castellano ya han sacado los dos primeros tomos. Contienen pequeñas viñetas en blanco y negro donde observamos el transcurrir cotidiano de la vida de una anciana y su gata desde una perspectiva cómica. Los amantes de los gatos podrían disfrutarlo tanto como yo. Es... es simplemente una monería.




Otro objeto de deseo modil que por fin ha llegado a mi vida son los jeans estilo boyfreind. En concreto estos de abajo. Son de Kiabi, buenos, bonitos (o al menos para mí) y baratos. Y lo mejor de todo es que no son de los que te hacen extragordencia. Ponibles con tacones (para las que estén dispuestas a aguantar ese sufrimiento)... pero también con bambas, sandalias, loquesea = algo más cómodo.


Y estas bambas serpienteras (también de Kiabi) estaban al ladito, eran baratillas, molonas y me dije: Babe, you're worth it. Soy de deportivas y de calzados cómodos, la primavera está a la vuelta de la esquina, tenía ganas de unas del estilo y poco más que añadir, su señoría.


Peeeero... ¿Qué me queda pendiente? Pues principalmente un par de libros y una novela gráfica.



'La cigarra del octavo día', novela de Mitsuyo Kakuta (valiente cacuta de apellido, ¿no?). He leído buenas críticas de este libro y no sé ni de qué va, sólo sé que quiero leerlo. En general, en los últimos tiempos los escritores nipones me atraen poderosamente. 


Murakami, mi nipón favorito ha sacado una nueva obra 'Hombres sin mujeres' en el que se relatan 7 historieras (creo que independientes) sobre el amor y el desamor, sobre las cicatrices, la soledad, el aislamiento, emociones... muy en su línea o eso parece.


'Maus', novela gráfica ganadora de un Pulitzer por Art Spielegman... con ratones judíos y gatos hitlerianos. Creo que lo podría disfrutar un puñaito y tras verlo en el fnac hace unas semanas atrás se me reavivaron las ganas de verlo posado sobre mis manos.